martes, diciembre 11, 2012

La huída hacia adelante de un estupendo y controvertido arquitecto.

                                         Nadie es perfecto. Ni siquiera Santiago Calatrava.
   
   
   Hoy me sorprende el diario 20Minutos con la noticia de que Santiago Calatrava, arquitecto, ingeniero y escultor valenciano traslada su negocio a Suiza.
   
   "El arquitecto valenciano Santiago Calatrava (Valencia 1951) ha trasladado a Suiza la sociedad de inversiones Calatrava & Family Investments".
   
   ¿Huye de la quema este multipremiado arquitecto - más de veinte Doctor Honoris Causa, Premio Nacional de Arquitectura, Premio Príncipe de Asturias de las Artes...?
   
   Porque Calatrava, que posee obras estupendas y bellísimas no sólo en España sino en muchas partes del mundo, también es autor de muchas pifias.
   
   Ha fracasado en la construcción de un puente en Venecia, donde las autoridades italianas le han multado con casi tres millones y medio por 'diseño defectuoso de la obra'.
   
   Ha sido criticado por sus mismos compañeros por la mala construcción del aeropuerto de Bilbao.
   
   El ayuntamiento de Oviedo le ha demandado por el derrumbe del alero del Palacio de Congresos de la ciudad.
   
   Y, para colmo, se ha visto inmerso en el escándalo del caso Palma Arena, de Palma de Mallorca, en el que, entre otros asuntos, cobró una millonada por una maqueta que nunca se convirtió en edificio real.
   
   Y, sobre todo, debe soportar sobre sus espaldas que nunca calcula gastos.
   
   El bellísimo Puente del Alamillo de Sevilla costó al final el doble de lo presupuestado.
  
   Otro tanto ocurrió con el sorprendente Auditorio de Tenerife, o la soberbia construcción de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de su ciudad.
  
   Y ahora nos desayunamos con que se va a Suiza.
  
   A mi me dijeron en una ocasión que a esta bella nación centroeuropea se suele ir por tres motivos principales: a comprar chocolate o un reloj de cuco, a esquiar o a evadir divisas.
  
   No sé si a don Santiago le gusta el chocolate o ya tiene reloj de cuco en su casa.
  
   Tampoco se va a evadir capitales porque ya tiene desde hace un año residencia fiscal en Suiza y se halla registrado de forma legal su firma en la ciudad de Zurich.
    
   Se va, seguramente, a despejarse del asfixiante ambiente que en España se ha creado.
   
   Por tanto sólo me queda ya felicitar al gobierno del señor Rajoy por la vista que tuvo al escoger a este más que discutido ciudadano para que representara la marca España.
  

1 comentario:

Riselo dijo...

¡Qué pena que genios como el arquitecto don Santiago Calatrava acaben de esta forma!
¿Por avaricia, por orgullo, por creerse intocables?