martes, diciembre 18, 2012

'El fin no justifica los medios', pero...

                                                    "Cubillo, el abogado de las ondas".
 
   
   Con este título nos presenta Carmelo Rivero en El País, sesión 'In Memoriam', su semblanza del independentista canario don Antonio Cubillo
   
   Comienza su escrito:   
   
   "La revolución de Antonio Cubillo Ferreira era de naturaleza radiofónica, y se distinguió, en su rocambolesco autodestierro argelino, por un estilo descarado que le granjeó, al principio, simpatías en Canarias".
   
   Pero no fueron sólo soflamas y gritos de independencia a favor de las islas a través de las ondas.
   
   Porque pronto, de las palabras pasó a la acción, con la colocación de bombas caseras que lograron que muchos de los que habían saludado con fervor sus deseos de independencia, le abandonaran.
   
   Ha fallecido el pasado 10 de diciembre en su casa de Santa Cruz de Tenerife.
   
   Sufrió en 1978 un atentado por apuñalamiento que, si no le causó la muerte, le obligó a usar muletas para siempre.
   
   ¿Fue un 'crimen de Estado'?
   
   Parece que sí. Y si no lo fue, tiene bastantes posibilidades de haberlo sido.
   
   Y es que por aquella época ya teníamos bastante con las bombas y crímenes de ETA como para permitir, además, 'el discurso africanista con el que el abogado - era abogado laboralista - por la independencia de Canarias...que contrastaba con el de las fuerzas democráticas en la Transición a favor de la integración en Europa".
   
   La verdad es que el señor Cubillo, a ratos, se nos antojaba un poco fantasmón como cuando hablaba de 'las fuerzas armadas guanches'.
   
   Pero aquello que, al principio, pudo ser algo anecdótico y curioso, se puso serio cuando a los 'petardos', sin casi consecuencias, les sucedieron los 'cócteles molotov' y la muerte de un policía cuando desactivaba uno de estos artefactos.
   
   En el vídeo que acompaña a este post se ve al hombre que lo acuchilló por encargo, al parecer, de los servicios policiales españoles.
   
   Y concluye el autor del reportaje:
   
   "Juan Antonio Alfonso se reencontró con Cubillo, 34 años después, para el documental. Se miraron a los ojos. Cubillo le perdonó. Pocos días antes de la muerte del abogado, un periodista le preguntó si él pedía también perdón. Cubillo dijo que él no había hecho daño a nadie".
   
   Típico de los terroristas. Ellos no matan. Son las bombas que ponen las que matan. 
   
   Por consiguiente, no tienen por qué pedir perdón.
   
   Y aquí concluye la historia de un soñador que, al contrario de lo que pueda parecer, era un tipo divertido.
   
   
   Tanto, que se le considera uno de los fundadores del Carnaval de su ciudad natal, La Laguna.
   
   
   

1 comentario:

Riselo dijo...

Tipo curioso este hombre que canalizó los deseos de independencia de un sector del pueblo canario.
Le siguieron la corriente diferentes naciones del continente africano hasta que se impuso la cordura, supongo, ya que todo aquello quedó en un bonito sueño de lograr que Canarias fuera una nación más de Africa.