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sábado, marzo 12, 2016

España no es un país serio

                                                    Poreso no nos toman en serio.


  Hoy he asistido atónito a un programa de la cadena SER, mi emisora favorita, en donde dos descerebrados, el director del programa y una colaboradora, se cachondeaban de los emails de la reina Letizia, emails que yo pensaba que eran privados y, por tanto destinados a no ser conocidos por nadie sin su permiso.

  Porque si dice la Constitución: "El Estado es responsable de velar por la confidencialidad de la correspondencia epistolar, telegráfica y de cualquier otra especia, así como de las conversaciones telefónicas y otros medios legales de comunicación", ¿cómo es que se viola impunemente estos emails, convirtiéndolos, además, en motivos de chanza?

  Me da igual que el email lo haya escrito el rey o el más humilde de sus súbditos, que soy yo.
  Ni a él ni a mi se nos pasaría por la imaginación que, al escribir a un amigo, algún desaprensivo iba a leerlos y difundirlos, porque esa no era, ciertamente, nuestra intención.

  Es curioso que no hay día en que no salga algún artículo en la prensa quejándose de que Google nos espía.
  No es neceario que nos espíe Google, ya hay suficientes tontos en el país dispuestos a violar secretos y darlos a la publicidad con los más variados fines.

  Es como en el caso de la corrupción, el segundo problema de España, según una reciente encuesta.
  Todos hablamos de los políticos corruptos pero seguimos sin pagar el IVA y pagando con dinero negro.

  ¿Qué sucedería si uno de esos que disfrutan riéndose de los emails de los demás, vieran un dia publicados en la prensa esos emails tan literarios que nos enviamos los amigos?

  Ya hay condenas por violación de correo electrónico por delito de violación de secretos.

  Me decía hace días una conocida abogada madrileña que hay muchas actuaciones últimamente en los medios y en los propios tribunales (donde hay oficiales que filtran información) que rozan la ilegalidad (o la tocan directamente) y deberían ser investigados. Pero al final nadie se pone, y los derechos por los que se ha luchado resultan pisoteados sin que nadie levante la voz (el derecho a la presunción de inocencia está totalmente olvidado en estos días.

  Enseguida los puristas hablan de censura. Pues, a la vista de esto, lo que yo digo es que con censura vivíamos mejor. Al menos nos ahorrábamos a esos macarras chismosos que se tiran todo el santo día leyéndonos emails de famosos, famosillos, y estratos intermedios.

  Es cuestión de ética, estúpidos.
 

 


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