viernes, enero 11, 2013

Uno de los fundadores de la Academia del Cine.

                                                  "A la vejez, viruelas cinematográficas".
  
  
  Así titulaba hace unos días G. Belinchón la semblanza que le hacía a este enorme actor todo terreno.
  
  Actor, sobre todo, de cine y teatro, pero si lo exige el guión, también cantante.
  
  Con la obra 'El muerto y ser feliz' obtuvo su segunda Concha de Plata en San Sebastián y ahora, por fin, Sacristán, uno de los nueve fundadores de la Academia del Cine, ha sido nominado a los Goya.
  
   Este madrileño de 75 años, 'mitad de Chinchón, mitad de Bariloche (Argentina)', como él dice, le ha confesado al periodista que le gustaría ganar el premio pero que no se va a morir si no se lo lleva.
   
  Ha sido ya tantas veces reconocida su valía como actor que un premio más no le va a satisfacer más de lo que ya está.
   
  Muchas veces ha contado y nos ha enseñado, incluso, su pueblo.
   
  
  Si lo visitáis, pensaréis que estáis en la Mancha.
   
  Y es verdad. Más parece una población manchega que madrileña.
   
  Pero es que, en el fondo, Madrid sigue siendo, en muchos aspectos, un poblachón manchego también.
   
  Suponía que su incipiente vocación teatral le habría nacido en la adolescencia, cuando estuvo estudiando en el colegio que los Salesianos tienen en la madrileña zona de Atocha, ya que estos religiosos emplean como arma educativa la música y el teatro.
   
  Pero no. 
   
  Según leo en la enciclopedia Wikipedia fue haciendo la mili en Melilla cuando decidió dedicarse a la interpretación.
   

   Sólo desearle que, ya que le faltan pocos premios por recibir, también le concedan este del Goya, por su magnífica interpretación en la obra 'El muerto y ser feliz'.

1 comentario:

Riselo dijo...

Me cae muy bien Pepe Sacristán.
Pero cae en lo mismo que la mayoría de los famosos que han pasado por colegios regidos por religiosos: avergonzarse de ello.
Le pasa a Sabina también que se olvida o critica que estudió en los salesianos de Ubeda y le pasa a Sacristán que, en la entrevista, salta de su casa a la Mili dándonos a entender que aprendió a leer en Melilla, entre cañones y fusiles cuando antes había estudiado en los Salesianos de Atocha.
Otros, como el actor Millán o el cantautor Amancio Prada no se olvidan de mencionar que pasaron por colegios de religiosos, en concreto, los Salesianos.
Y es que hubo una época, ya lejana, que en España eran pocos los que no habían estudiado o en un seminario o en un colegio de curas.
Es la realidad y, para bien o para mal, es tonto negarla.