sábado, enero 05, 2013

Cuando haces las cosas a la fuerza, acabas mal.

                                                   "Marilyn, ¿una espía comunista?"
  
   
   Lo que me faltaba escuchar tras las tonterías que sobre ella se dijeron a lo largo de su corta vida de solo 36 años - mala actriz, manipulable, deficiente como esposa, comehombres, de pocas luces, falsa rubia...
  
   Ahora, además, filocomunista.
  
   Escribe David Alandete en su crónica desde Washington:
  
   "El FBI investigó a la actriz por su estrecha relación con célebres agentes operativos en EEUU y en el exilio".
  
   No me extraña con personajes tan siniestros como el tal Mc Carthy, un señor que veía comunistas en cada esquina.
  
   Muchos actores debieron sufrir o cárcel o exilio o multas por acusaciones de ser comunistas.
  
   Porque desde Washington se consideraba a todo el mundo de Hollywood proclive al comunismo.
  
   El dramaturgo Arthur Miller, con quien estuvo casada, fue investigado por el Comité de Actividades Antiamericanas Estadounidenses por sospecharle proclive al marxismo.
  
   Y si él fue investigado por ello, siendo tan inteligente, cómo no iba a ser sospechosa también la tonta y vulnerable de su esposa.
  
   Concluye el periodista:
  
   "El FBI se llegó a interesar por una llamada anónima al diario New York daily News en la que se acusaba a Miller de ser un comunista, y de haber logrado atraer a Monroe, un icono de masas y del cine, 'hacia su órbita comunista'. 
  
   "Arthur Miller ha sido y es un miembro del Partido Comunista y es su líder cultural", dijo el autor del supuesto chivatazo.
   
   Pues que cada cual crea lo que sea.
   
   Si ser comunista es un delito, que venga Dios y lo vea.
   
   Si ser negro es una desgracia, pues lo mismo.
   
   Lo de negro se solucionó con la subida a la presidencia de Barak Obama.
   
   Para que el cien por cien de los norteamericanos admitan con normalidad que hubiera un partido comunista en América, aún faltan otros cien años.
   
   Yo, por ahora, me basta con luchar para que a mi Marilyn que no me la toquen.
   
   Su verdadera desgracia es haber tenido que hacer las cosas que no quería hacer.
   
   Por lo demás, un encanto de persona.
   
   
   Inteligente, guapa, graciosa, y alguien que nos ha hecho gozar y seguirá haciéndonos disfrutar mientras se puedan visionar sus films con esa magia que posee de llenar las escenas donde actúa con su enorme personalidad.
  

1 comentario:

Riselo dijo...

Para comprender la estupidez del género humano basta con echar la vista unos años atrás.