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lunes, febrero 08, 2016

Las cosas cuando se explican, se entienden.


  Pero no siempre.
  Partimos de la base de que hay españoles que piensan que la libertad de expresión debe de ser absoluta.
  Y otros pensamos que no es posible, Que todo en este mundo tiene límites.
  No hay más que ver con qué facilidad te dice un vecino que él es libre para poner la música al volumen que quiera.
  Y se olvida que si todos los vecinos pusiéramos la música a ese mismo volumen, el barrio sería lo más parecido a una casa de locos.
  Aparte de que hay enfermos, bebés, ancianos...a quienes molestan los ruidos y personas cuyo oficio es nocturno y deben descansar durante el día.

  En Carnavales todos nos despendolamos un poco. Pero ¿es necesario dar clases de lo que sea en un espectáculo de títeres, en el que hay niños que ni entienden ni saben de qué va ETA?
  Pero sí sufren viendo cómo ahorcan a alguien porque no entienden de sutilezas.
  Dicen, por ejemplo, que lo de Gora ETA no es un grito a favor de la banda, que está escrito en un no sé qué de un personaje.
  Pero esas sutilezas no se acaban de entender.

  Nuestra alcaldesa de Madrid, que es una persona sensata, con una trayectoria de vida democrática que para mi quisiera yo,  ha dicho que ha sido un fallo y que alguien debe responder por ello.
  Lo que diga esta señora para mi va a misa.

  Concluyo: ¿no podríamos dejar de predicar en las fiestas? ¿No podríamos dejar las reivindicaciones y las políticas para los días no festivos?


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